![]()
|
jaso ekarpenak | descargar las aportaciones (word) ekarpena #1 | aportación #2 | aportación #3 | aportación #4 EKARPENA 1 Egoeraren diagnostikoa Joan den urteetan izugarrizko hazkunde tasa ematen ari izan da ekonomian. Hala ere, langabezi tasak oso altuak izan dira Euskal Herrian, batez ere, gazte eta emakumeen kasuan. Mundu mailan operatzen duten multinazionalek gaitasuna dute mundu guztiko langileen lan baldintzetan eragiteko. Honela, plantak herrialde baten edo beste baten kokatzerakoan, baldintza baxuenak aurkezten dituzten herrialdeak aukeratzen dituzte, honek mundu mailan, langileriaren baldintzak kaskartuko dituen negoziazio bat hasten duelarik. Gainera, enpresa handi horien langileak babes gabe geratzen dira milaka pertsonengan eragina duten kaleratze erabakien aurrean. Proposatutako eszenatokia Ingurumena mugatua dela kontuan hartuz, hazkunde mugagabearen planteamendua zalantzagarria da. Hau horrela izanik, lan munduan ere, dugun ereduaren sakoneko birplanteamendua aurkezten zaigu, non elkartasunak oinarrizko balorea izan beharko luke, lehiakortasuna ordezkatuz. Ditugun langabezi tasak onartezinak dira elkartasunaren ikuspuntutik, eta beraz, lanaren birbanaketaren beharrizana aurkezten zaigu, are gehiago, hazkunde mugagabearen kontzeptua zalantzan jartzen badugu. Multinazional handiek langileriarengan erabiltzen duten gehiegikeriari trabak jarri beharra dago. Hartu beharreko neurriak Hau posible egingo lukeen formula, 35 orduko lanaldia litzateke zalantzarik gabe. Beharrezkoa
da eraginkorra den monopolio-aurkako legeria bat ezartzea. APORTACIÓN 2 Producción-Socio Laboral Vivimos en una sociedad capitalista donde el consumismo es cada vez mayor, y aunque la preocupación por la situación del medio ambiente se supone que es también cada vez mayor, lo constatable es que el medio ambiente no mejora, o mejor dicho, que la situación sigue empeorando. Causantes y responsables tanto de la degradación anterior cómo del empeoramiento que se produce actualmente es el tipo de producción que se lleva adelante, una producción en la que el derroche de materias primas no importa, donde se crean residuos en forma gaseosa, líquida y sólida. Estos residuos son, unos asimilables a los denominados residuos urbanos y otros, la mayoría, denominados residuos tóxicos y peligrosos, que como su nombre indica, dan grandes problemas, no sólo en el medio ambiente, al que contaminan y degradan, sino también a la salud de las personas que vivimos, tanto en el entorno de esas empresas como en el entorno de los vertederos que se deben crear para dar salida a esos residuos. Peligro acrecentado es el entorno de empresas que se crean para "reciclar" y o valorizar "energéticamente" ese tipo de residuos, aunque eso sí, en la mayoría de los casos residuos traídos de fuera de Euskal Herria, es decir, para que nosotros y nosotras nos quedemos con lo que otros países no quieren, mientras que aquí seguimos creando y vertiendo. Además, las empresas, en demasiados casos cuando se cambian de lugar o se cierran sin más, dejan de recuerdo sus residuos, tóxicos y peligrosos en la mayoría de los casos, de los que se tiene que hacer cargo la administración, la cual siguiendo el modelo de esconder el polvo debajo de la alfombra, lo que se hace es encerrarlos en hormigón, construyendo encima sin ningún tipo de control, sin tener en cuenta los problemas que eso puede dar posteriormente, a la gente que use ese lugar, sin tener en cuenta los lixiviados que se pueden producir, las emanaciones, etc. En pocos casos, las empresas se plantean que pueden hacer bastante y no solo lo que actualmente venden la administración y las empresas de servicios con la famosa ISO 14001 de medio ambiente, donde, con cumplir mínimamente la muy permisiva legislación existente ya vale, sino que es posible hacer algo más profundo y comprometido que suponga una verdadera implicación de las empresas y, sobre todo, una verdadera solución a la problemática creada y no tener en cuenta la ganancia económica a corto plazo. No se hace el necesario control de las materias primas que se usan, empezando por la extracción, siguiendo por su traslado desde el lugar de origen hasta el lugar de utilización y terminando por su utilización. Hay que controlar que los diferentes productos que se usen en la producción sean lo menos "dañinos" posible, consiguiendo tanto un menor daño al medio ambiente como un menor daño a la salud de los y las trabajadoras. Hay que evitar el derroche tanto de materias primas como de productos utilizados y de energía empleada. La solución que en demasiados casos se da, cuando son muy visibles la afecciones medioambientales o el perjuicio a la salud de los colectivos expuestos sean trabajadores/trabajadoras o ciudadanos/ciudadanas es la de trasladar las empresas más contaminantes y problemáticas a países del llamado "tercer mundo" donde la permisibilidad es mucho mayor, donde las tecnologías que aquí se quedan obsoletas se pueden utilizar y donde, además, los sueldos son una verdadera miseria con lo que las empresas salen ganando en todos los sentidos. Además, esto da lugar a otro problema que es el del movimiento de materiales, el incremento del transporte tanto marítimo como terrestre, principalmente. De estas prácticas son responsables las y los gestores políticos de las administraciones públicas que no sólo no defienden los intereses generales presentes y futuros sino que dan cobertura a esta destrucción de nuestro hábitat con normativas generalistas y nulo control sobre su cumplimiento. Las administraciones públicas no aplican el principio de precaución y han convertido los estudios de impacto ambiental en estudios justificativos de cualquier barbaridad. Por ello, es necesario un cambio en la conciencia social, general, para que los trabajadores y trabajadoras asumamos que tenemos también un papel importante no sólo fuera de las empresas sino dentro de ellas, que la afección que nosotros y nosotras sufrimos es doble. Hemos de adoptar un papel de beligerancia ante cualquier agresión al medio ambiente y a nuestra salud sea cómo ciudadanos y ciudadanas o en el propio puesto de trabajo. Es necesario superar el cada vez mayor consumismo a que estamos expuestos y expuestas que, por desgracia terminamos asumiendo como algo normal. Esto sólo se producirá fortaleciendo la concienciación e intervención de los sindicatos en estas problemáticas. También es necesario un cambio en la conciencia de los empresarios, algo más difícil que el resto, para que vean la necesidad de llevar a cabo verdaderos cambios que den lugar a una menor contaminación, a una menor producción de residuos, a un menor consumo de materias primas, etc., y no sólo mediante las denominadas "soluciones finales de tubería", como son depuradoras, filtros, etc., sino actuando desde el inicio de la producción. Es necesario que la administración se tome más en serio el principio de precaución , el control de las empresas, el tema de las sanciones, la necesaria formación de los y las trabajadoras, la real participación de los sindicatos en los marcos dónde se deben de decidir las políticas globales de mejora de nuestro medio ambiente y no en comisiones florero que no deciden nada, etc. Las
medidas a adoptar deben ser medidas a corto plazo, no debemos dejar
pasar más tiempo del que ya hemos dejado pasar. Los planteamientos
de ISO pueden ser un comienzo para las empresas pero estas deben ir
más adelante, porque las ISO se quedan en mera fachada, en mero
cumplimiento del compromiso voluntarista que adquiere la propia empresa
y siempre controlado por auditores no independientes.
APORTACIÓN 3 Ecología y producción de libertad Cuando el Llamamiento Lurra me sugiere una aportación sobre la situación sociolaboral de Euskal Herria, desde una lectura ecologista, se desata en mi una tormenta de emociones y sentimientos, pasados ya ocho años desde que el EGA fue publicado con un diagnóstico muy certero sobre las prioridades progresistas en el mundo del trabajo. Haciendo memoria hemos de recordar que, además de las formas, métodos e impactos de las tecnologías y los procesos productivos sobre el paisaje y el pueblo, la preocupación por el elemento humano en la producción era fundamental, bajo una clave éticamente superior que, aunque no fuera citada, era transversal a toda la reflexión del EGA; LA PRODUCCIÓN DE LIBERTAD. El punto de vista de los ecologistas vascos no era otro que poner énfasis en el reparto del trabajo y la riqueza como un medio de transformación de la producción. Esa lectura, como no podía ser de otra forma tuvo un amplio éxito en las bases obreras y sindicales, y en amplios sectores del pensamiento y del pueblo, y no fue nunca criticada frontalmente por los gestores del Régimen Social que prefirieron simplemente ningunearla, todo hay que decirlo, con éxito. Como consecuencia de estos hechos se desató un extenso debate en la Oposición Popular sobre el reparto del trabajo y la riqueza que terminó traduciéndose en reivindicaciones sociales mayoritarias, en torno a las 35 horas y el salario social. El hecho de que ello rebajara las expectativas de los ecologistas no quita para que esas reivindicaciones hayan tenido una importancia cualitativa, pienso yo que estratégica, en Euskal Herria. Quedó esa propuesta del EGA, pues, para unos como la oportunidad de forjar una alternativa oportunista pero también posibilista en torno a las 35 horas y el salario social, y para otros, como el principio de un Programa de Nuevos Derechos Obreros en torno a los derechos de Tiempo Liberado (avances como el año sabático, la semana laboral de cuatro días, y los cursos laborales de nueve meses), la posibilidad de influir en las tecno-intervenciones productivas y la participación democrática igualitaria en el rumbo del reparto de la riqueza. Que nadie se llame a engaño; la mayor movilización popular jamás habida en Euskal Herria en torno a un eje sectorial se realizó en el año 99 en torno a la reivindicación de las 35 horas y el salario social. Para decirlo con otras palabras, el pueblo trabajador vasco dio su visto bueno pero también su matización a la tregua de ETA y al proceso de Lizarra-Garazi a cambio de esa condición-reivindicación. A partir de entonces, lo que durante la tregua y por el acuerdo de Lizarra-Garazi se materializó de aquella reivindicación fue una reducción de la jornada semanal laboral a los agentes de la ertzaintza, a 32 horas. Los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones sociopolíticas de todo tipo, a consecuencia de toda esta claudicación, en mi opinión, sufren un descrédito ante la Oposición Popular y ante el pueblo bien merecido y enorme. Y quizás, tan solo los ecologistas, bajo el chaparrón de desvaríos del Régimen Social, han sido capaces de guardar la coherencia política y discursiva en este capítulo trascendental de la vida del pueblo; lo sociolaboral. Por lo tanto, ocho años después, cuando se nos vuelve a invitar a reflexionar sobre esta cuestión desde el ecologismo vasco, aparte de recuperar esta memoria emocional y política, y evaluar la situación real, pienso que se hace imprescindible reafirmar la línea sociolaboral iniciada entonces por el ecologismo vasco. Sobre la situación sociolaboral real, unos breves apuntes: A la vista de todo el mundo está, por lo menos 30.000 jóvenes a los que se les debió repartir el trabajo entonces, hoy están fuera de esta Tierra, semideportados, el resto de la juventud obrera ha perdido todos los derechos sociolaborales reales, y solo le quedan derechos del tipo "chalet en la Luna", hay docenas de miles de trabajadores inmigrantes viviendo fuera del marco de los derechos de ciudadanía, es decir sometidos al chantaje permanente de la expulsión, los trabajadores autónomos siguen sin garantías y prestaciones sociales, por cientos de miles... y así hasta completar un paisaje social en el que hay dos grandes SuperClases sociales, una Propietaria y otra No propietaria. Y no obstante, la propaganda favorable al Régimen Social que se pitorreó de nuestra movilización masiva del 99, nos habla de la libertad en el consumo, en tanto el consumo es el producto final que a ellos más les interesa. Pero no puede haber, no hay verdadera libertad en el consumo sino la hay en la producción, y ello para todos y realmente, y no en forma de derechos a parcelas en la luna sino de materialidades reales, derechos consumibles, materializables, realizables también en la producción. No, los pisos no valen 20,40 o 60 millones, sino que valen realmente un 20% de lo que los están valorando. Los coches no valen lo que su precio dice, sino un 30% de lo que los están valorando, pero además no deberían perder su valor de uso por la obsolescencia programada. El empleo cuando es un privilegio de unos y excluye a otros es un arma perversa de crear desigualdad. La plusvalía desquicia la sociedad y las relaciones sociales, y es bueno que al menos los ecologistas se den cuenta de ello y mantengan la línea que abrieron hace años en ese sentido. Producir libertad no es producir para una SuperClase de Propietarios bienes de consumo a mansalva e infraestructuras laberínticas de extracción de plusvalías, a través de los trabajadores de la SuplerClase NoPropietaria, de la Tierra, el Tiempo Humano y el Espacio Biosocial. Producir libertad es ahora llevar libertad a los productores de esta SuperClase de Nopropietarios, (Todo el precariado, la mayoría de las mujeres, los inmigrantes, la mayor parte de la juventud, y el Pueblo Euskaldun.) La línea expuesta por el ecologismo vasco hace años sigue pues del todo vigente y correcta, producir libertad llevando libertad a la producción, a través de la repartición del trabajo y de la riqueza, la remodelación del aparato productivo en un esfuerzo de democratización, (en el buen sentido de la palabra), que alcance a todas las personas de la SuperClase Nopropietaria, y esté enmarcada en un nuevo pacto con la naturaleza. En ese camino, ampliándolo, preparándolo, comprendiéndolo, abriéndole paso, los ecologistas vascos siempre tendrán en mi a una persona que, no solo en el día de la tierra, sino todos los días del año, esta dispuesta a aportar su granito de arena. APORTACIÓN 4 Sociolaboral 1.
El trabajo, la actividad humana, es el interfaz que conecta la sociedad
humana, el mundo cultural y la inteligencia con la biodiversidad natural.
Con el progreso de la globalización capitalista, la biodiversidad
en su conjunto, y también en la mayor parte de sus aspectos
particulares, se ven afectados de manera cada vez más profunda
y permanente. Podemos decir que la actividad sociolaboral es hoy en
día el factor determinante de la evolución de la biodiversidad
y, por lo tanto, todas las características de esta actividad
tienen incidencias substanciales sobre la naturaleza. 2. Para recuperar un desarrollo armónico de la biodiversidad, es necesario recuperar un desarrollo armónico de la actividad sociolaboral, liberándola de los principios y valores negativos, alienantes y destructivos, y en general éticamente patológicos, del capitalismo. |